La
sobreprotección es un tema que cada día adquiere más vigencia. Como todo, en exceso las cosas más inofensivas adquieren tintes siniestros. Proteger en exceso a los pequeños de la casa tiene
unas consecuencias que perjudican más que benefician.
La educación consiste en dirigir, en perfeccionar,
en desarrollar las facultades intelectuales, ya lo dice la Real Academia
Española. Conocemos la complicación que este término trae pero, sobre esto, hay
un nuevo fenómeno que se está dando y que, cuanto menos, es inquietante: la
sobreprotección.
El objetivo para los padres debe ser el de ayudar a
su hijo a ser autónomo e independiente, objetivo que no se cumple cuando
protegemos en exceso a los pequeños de la casa. El mayor inconveniente que
presenta la sobreprotección es que los niños crecerán con una gran inseguridad
e incapacidad para desenvolverse, haciéndoles más débiles a la hora de
enfrentarse a la sociedad.
No podemos olvidar la misión de la educación, que consiste
en enseñar a los pequeños a que desplieguen todas sus capacidades, a ayudarles
a que aprendan, no a hacer las cosas por ellos. Con la sobreprotección se
impide que el niño adquiera deberes y responsabilidades. No les dejamos
experimentar, así que no les dejamos aprender, en definitiva: les enseñamos a
acomodarse.
Es inevitable van a fallar, van a caer, es algo que
no podemos negarles a nuestros hijos. No es bueno que nos anticipemos a esto. La
misión de los padres no es evitar esta situación, sino apoyarles y animarles a
que se vuelvan a levantar. Estas caídas, si hacemos una retrospectiva, son las
que a nosotros mismo nos convierten en las personas que hoy día somos.
La resiliencia es una de las capacidades más
extraordinarias del ser humano, y más desconocidas. Es la capacidad de
sobreponerse a las dificultades.
Uno de los muchos ‘efectos secundarios’ de la
sobreprotección es que no se enseña la frustración, lo que genera en la edad
adulta problemas de conducta. Puede influir en su desarrollo emocional, además
esto lo que hace es crear personas miedosas, que miran el mundo con hostilidad,
ya que necesitan a alguien para resolver sus problemas.
Los padres educan también con el ejemplo, si el niño
percibe ansiedad o miedo cada vez que tenga que hacer algo él solo, cogerá
miedo a hacerlo.
Es lo que hace educar personas dependientes, que a
la larga son inseguras y no saben hacer las cosas por sí mimos. Protegerlos
en exceso transforma educar a malcriar, ya que los más pequeños no sabrán
valorar las cosas que tienen, y exigirán cada vez más cosas, ya que se les
‘ahorra’ enseñarles lo que cuesta conseguirlas.
La sobreprotección se resume en no querer dejarles crecer, esto hace que no desarrollen su inteligencia emocional, y en consecuencia significa que no serán felices. Un tema de vital importancia en la educación de los niños, que pasa demasiado desapercibido.
La sobreprotección se resume en no querer dejarles crecer, esto hace que no desarrollen su inteligencia emocional, y en consecuencia significa que no serán felices. Un tema de vital importancia en la educación de los niños, que pasa demasiado desapercibido.
Nunca los padres se han preocupado tanto por sus
hijos y a la par, se han sentido tan perdidos. Esto se debe a que el número de integrantes de la familia se ha visto disminuido. Antes, había más familias numerosas, mientras que ahora, lo común es tener un solo hijo. Buscan a toda costa el bienestar
de su hijo, pero a veces se nos olvida que la felicidad en la infancia no
consiste en tener una vida fácil, sino en saberse capaz de superar retos y
metas.
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