jueves, 24 de mayo de 2012

"Un mundo feliz", Aldous Huxley


Reflexión sobre el libro de “Un mundo feliz”

Autor del libro: Aldous Huxley.

Para situarnos, comenzaré con el resumen de la novela. Se trata de una predicción sobre el futuro, de cómo será su economía, su política, su gente... en definitiva, su forma de pensar y de vivir.


Para ello nos introduce dentro de uno de los núcleos de esa sociedad, que es un “centro de Incubación y Condicionamiento de la Central” de Londres. En él se crean individuos, sin necesidad de una madre y un padre, donde se les educará y formará al antojo de los parámetros establecidos. 


La novela nos lleva con un grupo de personas (de donde saldrán futuros empleados) por un recorrido, desde donde hacen esas células hasta que se convierten en niños, dejándonos solo ver un resquicio de cómo es esa forma de vida futurista, por medio de distintos personajes.


Dicha sociedad aparece como una sociedad estable y "feliz", y en el caso de que algún individuo no se sienta de este modo, empleará el soma, una droga sin efectos secundarios. Es una sociedad que no entiende el dolor, el sentido de la muerte, el amor o la vejez. La vida en esta “sociedad futura” se basa en no pensar, en obedecer y acatar unas órdenes que le implantan en esos centros de “incubación”, manteniendo al margen sus propias ideas, pues ataca a la misma sociedad, que lo es lo único importante, que es todo. 


Existen una serie de personajes “rebeldes” o salvajes como ellos los denominan, que no quieren participar en esa sociedad. Estos son marginados y tratados como tal, seres inferiores y repulsivos.

Es aquí donde se encuentra el dilema del asunto, cuando una mujer convive con los salvajes y tiene un hijo (un hecho horrendo para esa sociedad moderna) al cual se encuentran los protagonistas y se lo llevan para que conozca la verdadera sociedad.

Ese hijo se siente entre dos sociedades, ya que es rechazado por los salvajes, por la educación que le da su madre, y no aceptado por los “modernos”. Hasta que se decanta por vivir como el quiere...o no.


Tras esta síntesis, me gustaría comparar la novela con la realidad, que, para mi sorpresa, tienen demasiados puntos en común.


Uno de los puntos que trataré será el que está presente durante todo el libro, el ataque contra el acto más humano: el pensar.


Son varios los métodos que proporciona esa sociedad para “sobrellevar” el tiempo libre, -digo sobrellevar porque se demostró que con más tiempo libre, la gente estaba menos satisfecha- como es el soma, o el “sensorama” o los partidos de golf, o el poder estar en cualquier parte del planeta en cuestión de minutos,...es una sociedad que no tiene ningún tipo de complicación ni de adversidad, de modo que al vivir allí, como es normal, llega el aburrimiento y este te lleva a pensar, y era fácil sentirse desolado e incompleto ante tal panorama, es por eso que se evitaban estos momento de no hacer nada para no sentir tristeza ni nostalgia alguna. Es decir tener siempre ruido, evitar los silencios que te hacen pensar.


En parte, esos “factores de distracción”, están presentes en nuestra vida.  Vivimos deprisa por el trabajo, el estudio, los amigos, las salidas, los viajes,... y apenas nos quedan 10 minutos al día para que nos paremos a pensar en cosas importantes, pero no importantes en cuanto que: “si no llamas mañana tu empresa se hundirá”, sino en cosas más trascendentes, como descubrir quién eres en verdad (según como actúas), o qué quieres hacer con tu vida y que es lo que en realidad haces con ella.


Otro punto sobre el que me detendré será la manipulación a la que se ven sometidos todas las personas de la “futura sociedad”. El Estado es el que decide que mensaje poner durante las horas de sueño de los niños y como deben actuar ante tal circunstancia o como deben comportarse ante tales personas (Deltas, Alfas,...).


En esto nos parecemos en exceso. Tomamos como verdadero políticas incoherentes que van contra los principios más básicos de la ley natural.


Las manipulaciones no son solo políticas, sino que estamos siendo manipulados por todo tipo de gentes. Nos creemos de primera mano todo lo que nos dicen, apenas nos damos cuenta de que somos influidos por la publicidad, somos arrastrados por el consumismo y lo peor de todo es que seguimos a la corriente ¡no nos paramos a PENSAR! Nos influyen con manipulaciones que se ven a kilómetros. Y quien las ve, no protesta, de hecho, apenas se moviliza para luchar por sus derechos o por su dignidad. Somos demasiado cómodos.


En nuestra sociedad, no llegamos a entender el verdadero valor de libertad. Es una sociedad que nos ha hecho acomodarnos, y eso es lo peor que nos puede pasar, la peor enfermedad del hombre es la acomodación, el ser conformista.


¿Por qué la generosidad se valora mucho más en países que no tienen siquiera agua potable?, ¿por qué la libertad es elevada casi al rango de un dios en países donde generaciones han vivido en guerra? ¿debemos estar en circunstancias adversas o en crisis para valorar todo lo que se ha conseguido en días pasados?


Y el último punto en la comparación con la actualidad, sería el “qué dirán”, por ejemplo  Lenina reprime su “amor” tanto Bernard como por John, reduciéndolo al mero placer (en esa “sociedad futura” esta mal visto cualquier tipo de relación afectiva ya que adquirían lazos y esto les supondría una disminución de su “libertad”). En esa sociedad no se podía pensar de modo diferente porque está fuera de lo establecido, y eso sería una amenaza al sistema. Pero el pensar diferente en esa sociedad, sería simple y llanamente usar el sentido común. Como dice el dicho: “tomar lo de los demás como criterio propio es un atentado a la inteligencia”.


En la sociedad actual se echa de menos esto. Como surgen disputas y conflictos innecesarios por no utilizarlo.


Un ejemplo de estos tres asuntos que acabo de tratar es el caso del materialismo que inunda tanto esta sociedad como la del libro. El inventor, al hablarle a John, el salvaje, explica a la perfección el porqué del materialismo: “me dieron a elegir: o me enviaban a una isla, donde hubiese podido seguir con mi ciencia pura o me incorporaban al Consejo del Inventor, con la perspectiva de llegar en su día a ocupar el cargo. Me decidí por esto último y abandoné la ciencia”. Antes de seguir a tu propio pensamiento sigues al dinero o al poder, suele ser más seguro.


A raíz de esta conversación se llega a uno de los temas más importantes en la existencia humana, que es la verdad. El inventor explica: “me interesa la verdad. Amo la ciencia, pero la verdad es una amenaza y la ciencia un peligro público”. Discrepo. La verdad es un derecho, pues cuanta más verdad conoces, más libre eres, pues “controlas” todas las variables. 


En esa sociedad no se quiere dar la verdad porque traería inestabilidad a la “sociedad perfecta”, por esta misma razón tampoco podían leer a Otelo, porque tratan temas que no estaban a su alcance como el dolor o el amor, y sería entonces cuando entrarían en la posibilidad de quererlos tener. 


Otro dato que me parece importante a destacar es como se trata el tema de “los salvajes”. Los ponen extremadamente radicales, cuando la combinación perfecta de una sociedad sería enlazar lo de antaño, la historia, el saber popular, la tradición con la vanguardia y el progreso técnico sin dejar de lado una mínima ética y moral que necesita el hombre para la sociedad y para sí mismo.


Para finalizar me gustaría tratar el tema de Dios. En el libro se ve claramente la carencia de “algo”, ese “Algo” es un “Alguien”.


En la novela se plasma la carencia de una motivación, de algo por lo que luchar. Se ve el poco sentido de la vida de estas personas. En mi opinión creo que ese sentido solo te lo puede dar tus creencias en algo superior a ti, llámale Dios, Buda o la astrología. El hombre se alimenta de ideas.


Es como cuando se escribe un libro, un artículo o un post. El libro de los habitantes de esa “futura sociedad” a la que nos vamos acercando, sería aburrido, carente de sentido, y “El Lector”, al leerlo no sacaría nada productivo de él, simplemente lo dejaría en el lado más lejano dentro de una enorme biblioteca, porque no le aporta nada que no sepa.


Mientras que si se escribe un libro, donde se puedan extraer ejemplos, cosas productivas, personajes que mueven el mundo con su alegría y entusiasmo,... todo ello sin importar la extensión de sus páginas “El Lector” compartirá las alegrías, sentirá las tragedias, las vivirá con los personajes día a día. Y son estos libros, post, periodistas o escritores los que quiere tener cerca, para volverlos a leer.


Por tanto si nos convertimos en escritores, mi propuesta es...¡ESCRIBAMOS UN BUEN LIBRO!

Helena Rodríguez Torres.

1 comentario:

  1. CUANTA RAZÓN TIENES!! Esta sociedad se ha olvidado de pensar, ha enterrado sus ideales, creencias, tradiciones y ya no tienen sentido ni bases donde asentar su existencia. El hombre se esta convirtiendo poco a poco en ese salvaje del que habla Aldous Huxley en su novela. Y si! necesitamos escritores que escriban sobre la verdad y rescaten los valores y virtudes que caracterizan al hombre.

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